Este es el Castillo de Cartas


Un castillo de cartas.
Frágil, si piensa en el que está hecho de naipes.
Interesante, si piensa en uno hecho de epístolas.
Este cae en ambas descripciones.

domingo, 16 de junio de 2013

Le magnifique Cirque du Soleil


Exactamente hace una semana todavía estaba tratando de procesar tal espectáculo, y aún una semana después sigo sin superar que pude estar ahí y presenciarlo en vivo.

Todo lo que me llevó a estar ahí fue la consecución de muchas cosas que jamás había hecho: Jamás había salido del país (ni siquiera ahí a Guate), mucho menos en autobús y muchísimo menos sin nadie de la familia y jamás había ido a un espectáculo/concierto de tal envergadura. Pero como he aprendido de @raquelocurrente: "Why not?"

Quise ir desde que vi "Worlds Away" y justo en esos días me acordé que estarían presentando "Varekai" en Costa Rica. Lejos, pero podría ir, pensé. A la semana me di cuenta que presentarían "Dralion" en Panamá y Guatemala, y ahí fue cuando dije "definitivamente iré".

La cosa es hacer para ir, e hice todo lo que tenía que hacer para asegurarme en primer lugar la compra del boleto, porque pensé que todo lo demás (estancia, transporte y alimentación) vendría más fácil que eso. Y así lo fue. Menos de una semana antes de la función tenía la confirmación en línea del boleto y lo demás vino cuesta abajo gracias a la ayuda de AleAle, mi compañera en la planeación y ejecución del hecho.

Lo demás, pues palabras no le harían honor a la descripción del espectáculo. Podría tratar de ser resumido en estas palabras: Uno vuelve a ser sorprendido como un niño, lo cual sí que es difícil en estos ajetreados días, y uno se queda con la boca abierta por todo el tiempo que dura el espectáculo deseando que no termine.

La experiencia del año hasta ahora (viaje incluido), y debería repetirse.

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jueves, 23 de mayo de 2013

Como la deliciosa noche

Sos la noche. Sos como la deliciosa noche que me hace descansar. 
Podés parecer oscura, misteriosa o rara para los demás, mas no para mí. 
Sos la seductora noche, la que con su abrazo me hace querer permanecer y avanzar, y me deja seguir.
Sos la viva noche, la noche que se viste de gala y baila conmigo, la noche que así como me puede hacer descansar me puede llenar de energía y de la misma manera quitármela por completo. 
Sos la agradable noche que me puede dejar gustosamente agotado.
Sos la amiga noche, con la que fluyen las conversaciones aleatorias, la de pequeños grandes detalles.
Sos la noche, y yo me quiero arropar en ella.


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viernes, 17 de mayo de 2013

Como lejano atardecer

Me parecés como un atardecer.

Sos hermosa, como para apreciar en cámara lenta, como para apreciar por siempre, para fotografiar todos tus ángulos, para guardarte en el recuerdo del día a día. 
Mas sos un atardecer lejano, de esos que simplemente podés admirar pero no disfrutar plenamente, un atardecer que evoca lo más lindo del mundo, pero que por alguna razón no podés disfrutar del todo.

Te veo y estás ahí con tus matices de marrón en las ventanas del alma, ahí en el horizonte como Sol tímido. Estás en el horizonte, tan cerca y tan lejos, tan aquí y tan allá. Somos parte del mismo plano pero estamos distantes. Somos parte de la misma dimensión, en distintos puntos. Puntos que un día deberían juntarse, a pesar de cualquier ley universal.

Y se unen, en una fracción de tiempo (e incluso espacio, si lo queremos), aunque sigamos en los mismos puntos separados. Sos el atardecer, sí, lejano, pero que en ese preciso momento coincide conmigo y me deja admirar su belleza y me deja sonreir como tonto simplemente por compartirlo, por ser un ínfimo momento dedicado a mí, mínimo pero mío.

Y anhelo por crepúsculos más cercanos. 
"Y una voz que andaba por ahí me dijo: Tiempo al tiempo".


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martes, 14 de mayo de 2013

Me parecés como el amanecer

Me parecés como el amanecer: Sos radiante. Sos esperada. Sos querida.

Sos el Sol emergiendo en mi horizonte, el Sol anhelado que con su sola compañía mejora el día, un Sol que no quema pero conforta. 
Sos luz de día por siempre.
Claridad es tu compañía y tu estandarte.
Sos el aroma impregnado en mi olfato, ese que no quiero dejar de sentir, ese que siempre me ha de recordar a vos y que evoca tu recuerdo a la mínima percepción del mismo.
Sos la sonrisa sincera, sos la palabra sincera, sos sin doblez, sos un blanco o negro, sos un sí o no.
Sos ojos lindos en vitrinas, sos hermosos labios rojos, sos un ramillete de cualidades.

Me parecés como el amanecer: Nueva cada día y siempre sorprendente.


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domingo, 10 de marzo de 2013

1218

Como premonición a lo que sucedería hoy, el ciclo pasado en una cátedra se asignó a cada grupo un capítulo de un libro a leer, y al nuestro le tocó sobre cómo recibir los cambios inesperados. De algo me sirvió leer que estos se dan quiera uno o no y lo único que queda es poner una buena actitud para con los mismos.

Desde que se nos anunció hace ya poco más de un mes la naturaleza del cambio y las posibles opciones de reasignación, el grupo de trabajo, si bien es cierto la noticia nos impactó y nos dejó fuera de balance por ser algo inesperado, tratamos de hacer las cosas como habían sido hasta antes de el anuncio.

Después de tres años y cuatro meses de efectuar la misma labor con cambios ligeros y estar acompañado de casi el mismo grupo de personas, el cambio de ambiente supone dejar atrás buenas compañías que a través del tiempo logré y que algunas aún después de esto espero conservar ya que tendremos el mismo destino luego.

Como dicen por ahí, lo único constante durante toda la vida es el cambio, y este después de pensarlo tanto, quizá me venga bien. Un cambio de aires, de procesos, de exigencias, de horarios, de compañeros. Un refresco no viene mal después de todo, y, ¿qué me queda? Quejarme no es una opción, esforzarme y tratar de hacer lo mejor, sí lo es.

Mil doscientos dieciocho días y toca reset. Ojalá el reset me deje funcionando bien.


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viernes, 9 de noviembre de 2012

Noviembre de cierres con inicios y un "y si"

Vientos nortes, cielos despejados, aquella sensación difícil de describir que le da a la mayoría de personas cuando se acaba el año, esa mezcla de melancolía, esperanza, tristeza, optimismo y quién sabe cuántas cosas más. Un día perfecto para dormir, pero él debía despertar. Había una cita oculta a la que asistir. Un secreto a voces, una invitación de guiños y gestos, un arreglo de indicios, un pacto que cerrar esa mañana de clausura escolar.

Despertó temprano como si fuese un día normal para ir a estudiar, se arregló y se fue hacía esa escuela que lo había recibido por nueve años y de la cual había salido con gusto, reconocimientos y prisa por algo nuevo. Llegó, saludó a los que aún lo conocían después de haber egresado y se sintió como en casa, como en un lugar que nunca dejó y sólo recordando los pocos buenos momentos que sucedieron ahí. Y ahí estaba ella en frente.

Le tocó quedarse parado porque el sueño era algo sagrado para él y había que aprovecharlo al máximo. No importaba, sabía que al final de la ceremonia llena de la parafernalia que genera el cierre de un año de actividades podría estar con ella. Con esa niña de cabello largo y liso que miraba desde lejos con ojos ansiosos, cariñosos y nerviosos.

Por fin terminó con un sonoro aplauso y la respectiva mini estampida que suponía salir de aquel "gimnasio". Buscó entre el mar de rostros y la encontró, y de nuevo el intercambio de gestos indicó el lugar y la hora del encuentro. Ambos sabían que existía ese algo entre ellos, y ambos lo sentían, aunque de diferente manera. Las miradas no eran simples, eran complicados códigos de cariño que ellos podían descifrar, y que quizá llevarían a algo más.

Se vieron, se abrazaron y platicaron un rato en el patio que daba a la calle. Ya que todo estaba hecho en la escuela, y que nadie parecía estar vigilando, acordaron en voz baja salir hacia la parte trasera de la escuela, y se encaminaron allá. Lo tomó del brazo mientras caminaban y bromeaban, mas algo dijo él que no le cayó en gracia y ella, soltándolo, lo dejó parado a medio camino y dio media vuelta sin voltear atrás. Él, sorprendido, de la misma manera siguió su camino con mirada pensativa pero sin voluntad de cambiar lo sucedido. Nada sucedió ese día. Ni ningún otro día después.

En la subida que ese camino tiene, él pensó todos los posibles escenarios que hubiesen sucedido si él no hubiese dicho nada, si la hubiese retenido, si hubiese rectificado, si la hubiese besado como disculpa en ese mismo momento. El famoso "y si..." que tortura al humano desde que tiene memoria lo hizo sufrir ese día, varios días y aún ahora cuando lo recuerda. 

Ellos siguieron siendo amigos, y aún lo son, y saben lo que pudo pasar ese día, y no pasó. Quizá terminarían por odiarse, quizá hubiese sido un amor de colegio nada más, un "amor de verano", una exploración pasional impensable con resultados impensables. Y nunca lo sabrán. Las líneas paralelas que alguna vez pudieron cruzarse no lo hicieron, y siguieron siendo paralelas. Quién sabe algún día se junten.

¿Y si sucede?

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