Este es el Castillo de Cartas


Un castillo de cartas.
Frágil, si piensa en el que está hecho de naipes.
Interesante, si piensa en uno hecho de epístolas.
Este cae en ambas descripciones.

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martes, 1 de marzo de 2016

Memoria con "m" de música

El tiempo nos pasa por encima y no se detiene. La última vez que había escrito aquí fue en 2014. Hasta hoy he tenido el impulso por escribir algo acá y no lo iba a desaprovechar.

Tengo algo con la música. Una tonada, una letra de canción o un estribillo específico pueden detonar recuerdos detallados en alta definición, sonido de 7.1 canales y butacas con movimiento (bueno no, pero casi). Últimamente me ha sucedido muy seguido.

Escuché "Lo hecho está hecho" de Shakira y recordé estar sentado en unas graditas fuera del edificio adonde laboraba antes, con un clima muy frío, con vientos y comiendo unos sandwiches de queso mientras escuchaba la canción en un teléfono Samsung de aquellos que tenían todavía solo teclas numerales (nada de QWERTY, puro T9) y navegaba por m.twitter.com usando la conexión GPRS del teléfono habiéndome suscrito al plan de internet ilimitado por un día de Tigo por el módico precio de una cora.

¿Así o más detallado?

Usualmente no recuerdo muchos detalles de muchas cosas, incluso si me han pasado unas horas antes; pero a veces el detonante de la música hace que mis capacidades de recordar parezcan especialmente buenas.

Esta noche, Timehop me recordó una canción que aún no había agregado a mis favoritas en Spotify y que un día como hoy hace cinco años me había hecho bien escuchar de camino a casa. La busqué, la escuché y, pues, hay cosas que simplemente no cambian a pesar del tiempo.


lunes, 29 de diciembre de 2014

Otro año ya se ha ido...

... tantas cosas han pasado. Algo hemos aprendido y algo hemos olvidado. (8)
Ah, la sabiduría del Buki mayor.

Y es que sí han pasado muchas cosas en este año, a pesar que el blog no de mucho testimonio de ello.

Como dije en una entrada de hace ratitos es mejor hacer que prometer y este año vaya que he hecho:

Pude cambiarme de trabajo, algo que ya tenía trazado para 2015 pero que gracias a Dios sucedió mucho antes que eso y ha sido una gran mejora para mí en cuestiones de aprendizaje, de poder hacer algo más cercano a lo que me gusta hacer y tener beneficios que en los cinco años anteriores no pude tener.
Pude graduarme de la carrera que inicié hace seis años y cerrar de gran manera este capítulo de la vida que me dejó mucho conocimiento, conocer personas que aportaron en su momento a mi vida y la satisfacción de saber que gran parte de la carrera fue el esfuerzo que hice yo mismo para sacarla adelante, trabajando y estudiando al mismo tiempo, con la fuerza que Dios me dio.
Pude cumplir el sueño de estar en radio, sueño que los que me conocen saben que siempre tuve y que gracias a Carol y René, los TechLovers in chief, pude cumplir y espero que sea regular para el año que viene. (De veras espero ir regularmente a la radio.)
Fui a dos conciertos, de los de verdad, este año. Primero al de Alux Nahual en el Puerto de La Libertad (a quienes había querido ver un montón de veces pero que nunca podía) y fui al Teatro Lux de Guatemala a escuchar y bailar con Jorge Drexler (señor concierto con señores músicos y señora interpretación).
Pude viajar a Chalatenango y aguantar el frío del lugar. Conocí Suchitoto por fin y es un lindísimo pueblo amigable con el bolsillo del viajero limitado. Asistí al evento de tecnología por excelencia, Campus Party en El Salvador y la pasé genialísimo con la mapachada de siempre y nuevas personas, además de otros eventos muy bonitos e interesantes como la presentación de Firefox OS gracias a Movistar y las Luces Campero (¡flan, flan, flan! [inner joke]).
Y a través de este año pude contar con la presencia de una linda persona que, a pesar de todo lo que también pasamos durante este año, me ha ayudado y enseñado tanto y quiero montones y montones. Gracias por el año, AleAle~.

¿Qué viene el otro año? Puede que me mueva a Wordpress ahora que lo sé usar y tengo el deseo de (ahora sí) aprender francés y/o portugués.

A ciencia cierta, no sé qué venga, pero espero que sean sólo cosas buenas.

Ah, y todo esto:

¡Feliz año 2015!

May the Force be with you and the odds be ever in your favor!

viernes, 9 de agosto de 2013

Mejor hacer que prometer

Al momento de lograr un hito en la vida (por muy insignificante que pueda parecer para los demás), a mí se me da por pensar qué es lo que he hecho en los últimos tiempos, y parece que los últimos han sido los mejores.

Me dio por buscar en el blog, ya que es donde se documenta la vida (aunque Twitter a veces le gana la partida en ese propósito, se complementan) y me doy cuenta que en 2012 traté de tener "propósitos de año nuevo" (y ese link tiene otro link para los propósitos de 2011) y además de eso, me doy cuenta que no los cumplí. Pero eso tampoco significa que no he hecho nada, y esa es la parte buena.

Hace poco leí a Carol Monroe diciendo que este tiempo es bueno para revisar propósitos de año ya logrados y cómo vas con eso (aunque lo publicó en julio, pero ajá, el punto es que hay que revisar), así que pensé en qué he hecho en este año en el que NO hice mi lista de propósitos. Me topo con que ahora que no me propuse nada en concreto, he logrado mucho.

He egresado por fin de la carrera en la universidad, con todos los esfuerzos que eso conlleva y tengo la decisión ya de estudiar la especialización en diseño gráfico para poder graduarme porque es lo que no conozco, no domino y quiero aprender, por más que me digan que es difícil. Es sólo un egreso, es sólo un paso más, pero es un tremendo paso para mí.
Por fin he viajado a otro país (aunque sea ahí al lado, pero ya he viajado) y he asistido a un espectáculo al que deseaba ir porque podía ir y no iba a ser impedido de ir por ninguna circunstancia. Caminar por las calles de otro país andando un tanto perdido, pero saber que está bien hacerlo porque es lo que querés y estás en buena compañía. Un trocito de independencia más a la vida.
He aprendido a conducir, y justo hoy he obtenido mi licencia para hacerlo, un propósito tácito que desde hace años tenía pendiente y que con más escepticismo que optimismo he logrado después de tres meses de haberme inscrito a las clases. La posibilidad de manejar un automóvil me gusta, más cuando sea mi propio automóvil. 

Puedan parecer poca cosa, pero, es lo que he logrado hasta ahora. Puedo decir que en este momento, si bien puede que no haya mucha más prosperidad, hay más satisfacción. Preguntarse "why not?" me ha caído excelente este año, plantearse el por qué uno no ha de hacer algo y obtener como respuesta de uno mismo que no hay razón para no hacerlo es un ejercicio que abre puertas, que hace realidades las que eran sólo posibilidades.

Además, estar rodeado de personas especiales ayuda a lograr cosas, porque uno solo no se las puede llevar que se las sabe "de todas, todas". Las personas especiales son las que hacen especiales los momentos. 
Y de esos está hecha la vida.

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domingo, 16 de junio de 2013

Le magnifique Cirque du Soleil


Exactamente hace una semana todavía estaba tratando de procesar tal espectáculo, y aún una semana después sigo sin superar que pude estar ahí y presenciarlo en vivo.

Todo lo que me llevó a estar ahí fue la consecución de muchas cosas que jamás había hecho: Jamás había salido del país (ni siquiera ahí a Guate), mucho menos en autobús y muchísimo menos sin nadie de la familia y jamás había ido a un espectáculo/concierto de tal envergadura. Pero como he aprendido de @raquelocurrente: "Why not?"

Quise ir desde que vi "Worlds Away" y justo en esos días me acordé que estarían presentando "Varekai" en Costa Rica. Lejos, pero podría ir, pensé. A la semana me di cuenta que presentarían "Dralion" en Panamá y Guatemala, y ahí fue cuando dije "definitivamente iré".

La cosa es hacer para ir, e hice todo lo que tenía que hacer para asegurarme en primer lugar la compra del boleto, porque pensé que todo lo demás (estancia, transporte y alimentación) vendría más fácil que eso. Y así lo fue. Menos de una semana antes de la función tenía la confirmación en línea del boleto y lo demás vino cuesta abajo gracias a la ayuda de AleAle, mi compañera en la planeación y ejecución del hecho.

Lo demás, pues palabras no le harían honor a la descripción del espectáculo. Podría tratar de ser resumido en estas palabras: Uno vuelve a ser sorprendido como un niño, lo cual sí que es difícil en estos ajetreados días, y uno se queda con la boca abierta por todo el tiempo que dura el espectáculo deseando que no termine.

La experiencia del año hasta ahora (viaje incluido), y debería repetirse.

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jueves, 23 de mayo de 2013

Como la deliciosa noche

Sos la noche. Sos como la deliciosa noche que me hace descansar. 
Podés parecer oscura, misteriosa o rara para los demás, mas no para mí. 
Sos la seductora noche, la que con su abrazo me hace querer permanecer y avanzar, y me deja seguir.
Sos la viva noche, la noche que se viste de gala y baila conmigo, la noche que así como me puede hacer descansar me puede llenar de energía y de la misma manera quitármela por completo. 
Sos la agradable noche que me puede dejar gustosamente agotado.
Sos la amiga noche, con la que fluyen las conversaciones aleatorias, la de pequeños grandes detalles.
Sos la noche, y yo me quiero arropar en ella.


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viernes, 17 de mayo de 2013

Como lejano atardecer

Me parecés como un atardecer.

Sos hermosa, como para apreciar en cámara lenta, como para apreciar por siempre, para fotografiar todos tus ángulos, para guardarte en el recuerdo del día a día. 
Mas sos un atardecer lejano, de esos que simplemente podés admirar pero no disfrutar plenamente, un atardecer que evoca lo más lindo del mundo, pero que por alguna razón no podés disfrutar del todo.

Te veo y estás ahí con tus matices de marrón en las ventanas del alma, ahí en el horizonte como Sol tímido. Estás en el horizonte, tan cerca y tan lejos, tan aquí y tan allá. Somos parte del mismo plano pero estamos distantes. Somos parte de la misma dimensión, en distintos puntos. Puntos que un día deberían juntarse, a pesar de cualquier ley universal.

Y se unen, en una fracción de tiempo (e incluso espacio, si lo queremos), aunque sigamos en los mismos puntos separados. Sos el atardecer, sí, lejano, pero que en ese preciso momento coincide conmigo y me deja admirar su belleza y me deja sonreir como tonto simplemente por compartirlo, por ser un ínfimo momento dedicado a mí, mínimo pero mío.

Y anhelo por crepúsculos más cercanos. 
"Y una voz que andaba por ahí me dijo: Tiempo al tiempo".


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martes, 14 de mayo de 2013

Me parecés como el amanecer

Me parecés como el amanecer: Sos radiante. Sos esperada. Sos querida.

Sos el Sol emergiendo en mi horizonte, el Sol anhelado que con su sola compañía mejora el día, un Sol que no quema pero conforta. 
Sos luz de día por siempre.
Claridad es tu compañía y tu estandarte.
Sos el aroma impregnado en mi olfato, ese que no quiero dejar de sentir, ese que siempre me ha de recordar a vos y que evoca tu recuerdo a la mínima percepción del mismo.
Sos la sonrisa sincera, sos la palabra sincera, sos sin doblez, sos un blanco o negro, sos un sí o no.
Sos ojos lindos en vitrinas, sos hermosos labios rojos, sos un ramillete de cualidades.

Me parecés como el amanecer: Nueva cada día y siempre sorprendente.


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domingo, 10 de marzo de 2013

1218

Como premonición a lo que sucedería hoy, el ciclo pasado en una cátedra se asignó a cada grupo un capítulo de un libro a leer, y al nuestro le tocó sobre cómo recibir los cambios inesperados. De algo me sirvió leer que estos se dan quiera uno o no y lo único que queda es poner una buena actitud para con los mismos.

Desde que se nos anunció hace ya poco más de un mes la naturaleza del cambio y las posibles opciones de reasignación, el grupo de trabajo, si bien es cierto la noticia nos impactó y nos dejó fuera de balance por ser algo inesperado, tratamos de hacer las cosas como habían sido hasta antes de el anuncio.

Después de tres años y cuatro meses de efectuar la misma labor con cambios ligeros y estar acompañado de casi el mismo grupo de personas, el cambio de ambiente supone dejar atrás buenas compañías que a través del tiempo logré y que algunas aún después de esto espero conservar ya que tendremos el mismo destino luego.

Como dicen por ahí, lo único constante durante toda la vida es el cambio, y este después de pensarlo tanto, quizá me venga bien. Un cambio de aires, de procesos, de exigencias, de horarios, de compañeros. Un refresco no viene mal después de todo, y, ¿qué me queda? Quejarme no es una opción, esforzarme y tratar de hacer lo mejor, sí lo es.

Mil doscientos dieciocho días y toca reset. Ojalá el reset me deje funcionando bien.


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viernes, 9 de noviembre de 2012

Noviembre de cierres con inicios y un "y si"

Vientos nortes, cielos despejados, aquella sensación difícil de describir que le da a la mayoría de personas cuando se acaba el año, esa mezcla de melancolía, esperanza, tristeza, optimismo y quién sabe cuántas cosas más. Un día perfecto para dormir, pero él debía despertar. Había una cita oculta a la que asistir. Un secreto a voces, una invitación de guiños y gestos, un arreglo de indicios, un pacto que cerrar esa mañana de clausura escolar.

Despertó temprano como si fuese un día normal para ir a estudiar, se arregló y se fue hacía esa escuela que lo había recibido por nueve años y de la cual había salido con gusto, reconocimientos y prisa por algo nuevo. Llegó, saludó a los que aún lo conocían después de haber egresado y se sintió como en casa, como en un lugar que nunca dejó y sólo recordando los pocos buenos momentos que sucedieron ahí. Y ahí estaba ella en frente.

Le tocó quedarse parado porque el sueño era algo sagrado para él y había que aprovecharlo al máximo. No importaba, sabía que al final de la ceremonia llena de la parafernalia que genera el cierre de un año de actividades podría estar con ella. Con esa niña de cabello largo y liso que miraba desde lejos con ojos ansiosos, cariñosos y nerviosos.

Por fin terminó con un sonoro aplauso y la respectiva mini estampida que suponía salir de aquel "gimnasio". Buscó entre el mar de rostros y la encontró, y de nuevo el intercambio de gestos indicó el lugar y la hora del encuentro. Ambos sabían que existía ese algo entre ellos, y ambos lo sentían, aunque de diferente manera. Las miradas no eran simples, eran complicados códigos de cariño que ellos podían descifrar, y que quizá llevarían a algo más.

Se vieron, se abrazaron y platicaron un rato en el patio que daba a la calle. Ya que todo estaba hecho en la escuela, y que nadie parecía estar vigilando, acordaron en voz baja salir hacia la parte trasera de la escuela, y se encaminaron allá. Lo tomó del brazo mientras caminaban y bromeaban, mas algo dijo él que no le cayó en gracia y ella, soltándolo, lo dejó parado a medio camino y dio media vuelta sin voltear atrás. Él, sorprendido, de la misma manera siguió su camino con mirada pensativa pero sin voluntad de cambiar lo sucedido. Nada sucedió ese día. Ni ningún otro día después.

En la subida que ese camino tiene, él pensó todos los posibles escenarios que hubiesen sucedido si él no hubiese dicho nada, si la hubiese retenido, si hubiese rectificado, si la hubiese besado como disculpa en ese mismo momento. El famoso "y si..." que tortura al humano desde que tiene memoria lo hizo sufrir ese día, varios días y aún ahora cuando lo recuerda. 

Ellos siguieron siendo amigos, y aún lo son, y saben lo que pudo pasar ese día, y no pasó. Quizá terminarían por odiarse, quizá hubiese sido un amor de colegio nada más, un "amor de verano", una exploración pasional impensable con resultados impensables. Y nunca lo sabrán. Las líneas paralelas que alguna vez pudieron cruzarse no lo hicieron, y siguieron siendo paralelas. Quién sabe algún día se junten.

¿Y si sucede?

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1096

Usar el blog para verte en retrospectiva es realmente fascinante y en fechas como la de hoy me doy cuenta que ayuda a entenderse a uno mismo de mejor manera. 

Aquí, hace algunos ayeres, contaba lo que sentía, y el "ánimo de montaña rusa" sigue ahí, pero con más motivación que desgano, con más esperanza que desidia, con más alegrías que tristezas.

Ciertamente los días pasan buenos y malos por nuestra existencia, y esta entrada me sirve más como un momento para voltear hacia atrás y ver que, de a poquito, sin saberlo bien, y con ayuda de conocidos y desconocidos, he logrado seguir hasta donde estoy y ser cómo soy. Aprendizaje es lo que no ha faltado en lo vivido, y lo agradezco.

Eben-ezer, hasta aquí me ayudó el Señor, y pido así siga siendo en donde me lleve la vida que me dio.


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domingo, 9 de septiembre de 2012

Te veo

Bajo las escaleras que dan a la cubierta del bote. Se puede sentir la brisa marina. Es de noche. El bote está encallado y está alejado varios metros del mar. Hay fiesta. Algunos parientes han bajado antes y los reconozco cuando llego a la cubierta. Los veo y entonces te veo, y luego me importa poco que estén ahí. Vos estás ahí y me embarga el sentimiento de sorpresa aunque algo dentro de mí me decía que te vería. No puedo disimular mi alegría. Se me desborda del rostro.

Te saludan y me quedo atrás, como esperando que nos dejen solos, como con pena. Tus ojos marrón y verde ya me han visto y apuran el saludo. Llego por fin y te abrazo por no sé cuanto tiempo. No me importa y parece que tampoco a vos. Pregunto tontamente hasta cuándo estarás aquí y me respondes que hasta mañana. Me da pesar, no es mucho tiempo, pero es algo.

Nos quedamos en la popa del bote con el mar nocturno de fondo. Te ves bella en esa blusa blanca. Te ves bella con ese corte de cabello. Te ves bella con todos los adjetivos rebuscados que se me puedan ocurrir y te ves bella a secas y en silencio. Tienes alergia y se acerca una pariente y te ofrece loratadina, la cual aceptás porque la necesitás. Platicamos largo rato. Nos quedamos solos. Me atrevo a besarte y no hay vuelta atrás. El beso es hermoso. Se repite una y otra vez. Dura una eternidad. Me decís que mejor te quedarás una semana más. Sonrío estúpidamente feliz y no atino a hacer otra cosa más que abrazarte de nuevo. Y el abrazo dura una eternidad. Luces feliz. Soy feliz.


Despierto. Trato de volver a dormir para volver a encontrarte y abrazarte. No puedo. Tomo el teléfono y te escribo de manera escueta que has estado conmigo esta madrugada. Te ríes. Me río.

Siempre me han dicho que los sueños no hay que contarlos para que así se hagan realidad. No lo creo. Yo cuento el sueño para buscar que se haga realidad. Deseo que así sea. Lo deseo.


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domingo, 19 de agosto de 2012

Piénsote

Te pienso. 
Lo hago desde hace tiempo. Lo hago desde aquel abril. Lo hago con gusto.
Te pienso de repente. Te pienso porque sí. Sin pensarte te pienso.
Canciones, imágenes, palabras, expresiones, gestos y más me hacen pensarte.
Así es casi imposible no hacerlo.

Últimamente te pienso mucho. 
No es que antes no te pensaba igual, simplemente ahora, es algo diferente. 
Solo el simple hecho de pensar que pueda ser posible cumplirte la promesa que hice cuando el año terminaba me alegra mucho. Me hace planear de nuevo, me hace soñar despierto, me hace pensarte mucho más, más que de costumbre.
Es solo una posibilidad, pero ahí está. Ojalá sea más que eso y así, antes que muera este año, te veré como prometí, y será agradable. 
Será excelente.
Será realidad.
Será.

Te pienso más.

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miércoles, 6 de junio de 2012

Perdida

El viento sopla, te acaricia violentamente el rostro.
Entrecierras los ojos con una expresión de satisfacción.
Tu cabello se relaja al ritmo de la brisa.
Tus manos arreglan el cabello que el viento se llevó.
Mueves la cabeza hacia la ventana, curiosa.
Se pierde tu mirada en la gente de la acera.
Tu mirada es inocente, inquisidora, pura.
Volteas, me ves y te veo, y se siente bien.
Las ondas de tu cabello te obstruyen la vista, y me quitas la mirada.
Arreglas el desorden que deja el viento en tu cabello y tu ropa.
De nuevo registras el paisaje nocturno de la capital.
Te absorbe, te abstrae del asiento incómodo.
Parece que buscas tu reflejo en la ventana.
Parece que contemplas la belleza inesperada.
Parece que miras la pureza que veo en ti.
Me empujan, es hora de moverme sin quitarte la mirada.
Debo bajar, y nuestros ojos se encuentran por última vez.
Esbozamos una sonrisa de despedida, y bajo.
Camino por la alameda y pienso en la mirada inesperada en el colectivo.
Llego al siguiente bus, y espero sorprenderme otra vez.


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martes, 17 de abril de 2012

Abril 17, 2009

Efeméride que no es de interés mundial: Un día como hoy hace tres años abrí una cuenta en Twitter la cual, como he dicho en posts anteriores, dejé tirada meses antes de regresar y hacerla vicio.
Después de todo este tiempo se aprenden y se viven muchas cosas a través de esta herramienta que acerca personas y opiniones, y que de igual manera las aleja en ocasiones.
Ya don Raúl ha escrito algunas cosas que aprendió en Twitter (en las cuales estoy de acuerdo en muchas), y debo agregar algunas otras que gente excelente que he conocido me ha enseñado, de manera directa o indirecta.

Aprendí que se ve mejor un RT con un +1 nada más (en el tiempo que no había nada más que RT manual),  que las lágrimas con alegría son de lo mejor, que se siente bien cuando escribís algo para alguien y ese alguien sabe que es suyo y lo marca como favorito, que se pueden soplar nubes con fuerza y que lo del sellito y la estrellita en la frente no pasa con el tiempo del kinder, que no soy el único que a veces piensa que Twitter le cambió la vida (aunque suena exagerado al final).
Aprendí que las pedradas que te tiran duelen, a pesar que al final se perdonan cuando se reconoce el error, aprendí que soy un adicto a Twitter (porque me lo han dicho ya varias veces), que los culpables de los egos crecidos son "los sobalevas que les dan paja", que @carolein121 cumple años este día también (¡FELICIDADES!), que parece que todos quieren darme fuego pero es en buen plan, que parece que soy disciplinado en lo que hago porque así dicen los demás que es.
Aprendí que en una liga (o grupo, como quiera llamarle) se pueden encontrar personas que siendo sinceras son grandes y especiales apoyos en lo que se necesite, que se puede extrañar a alguien sin conocerle en persona, que "añomío de cuchitura" significa algo bueno, que las comparaciones son odiosas e inevitables, que si uno hace ver un error queda como el malo, que los puños de letras son buenos para enamorar, que la locura no es mala para los demasiado cuerdos, que no hay que sufrir de antemano.
Aprendí que se puede reír de tanto amor, que dormir es para los que no tienen mucho que recordar, que mis madrugadas pueden llegar a tener dueña, que no estoy solo en la lucha contra los trabajos en grupo que nos hacen sufrir, que no hay nostalgia peor que añorar lo que jamás sucedió, que hoy no es nada más que el mañana del ayer, que prefiero ser como soy antes de ser otra cosa, que no precisa estar en el mismo lugar para disfrutar de un buen momento juntos, que hay que decir "te quiero" cuando se siente.
Aprendí que se puede hacer una llamada telefónica desde el pasado hacia el futuro, que se puede hablar cosas random a montones cuando hace un frío terrible y estás viajando de noche en la cama de un pick-up, que a pesar de todo (aunque con límites) se puede practicar la tolerancia ahí, que el cariño no se exige ni se reclama sino que se gana, que amor es escribir una carta a mano y enviarla por correo tradicional, que se puede hacer feliz a alguien con detalles, detalles y más detalles.

Los favoritos de Twitter me han recordado todo esto que  he aprendido en tres años de la gente que he seguido. He encontrado amigos sin igual, gente excelente, obtenido experiencias que de otra manera quizá no hubiese logrado, apoyos desde lugares inesperados y personas inesperadas. Lo bueno y lo malo de la vida multiplicado por dos, porque no todo es bueno.

Al final, como mi bio ahí dice: Escudriñándolo todo y reteniendo lo bueno, gracias a Dios.

Y espero seguir así. Gracias a todos.

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viernes, 6 de abril de 2012

Lo que surge

Quiero escribir y no encuentro las palabras. Igual, a ella le gusta cuando las cosas simplemente surgen. Nada muy planeado, nada muy cargado, nada que empalague, la justa medida, lo sincero, lo real, lo palpable aún a miles de kilómetros de distancia. Eso es lo que a ella le gusta. Es lo que me dijo una vez.

Sus ojos de color marrón y verde son aún más hermosos cuando la felicidad puede verse en ellos, y me encanta ser quien genera esa felicidad con un detalle. Amo sus reacciones inesperadas, sus conversaciones no planeadas como oasis en la rutina mundana, sus chistes siempre dispuestos a sacarme una carcajada, sus sonrisa siempre dispuesta a aparecer cuando digo algún comentario gracioso. Siempre que estamos juntos el día mejora, por muy mal que vaya este.

¿Estoy loco por sentir esto? Ya lo he pensado y a veces creo que lo estoy y de remate, pero, al final, ¿qué importa? Es lo que me sucede y soy feliz con ese sentimiento que se alimenta de las pequeñas cosas que compartimos y de la esperanza posible del encuentro cercano.

Un día será, y está cada vez más cerca. Es lo que quiero creer cada vez que hablamos del tema y me invita a su azotea a ver el puente de concreto pretensado de enorme envergadura que pasa cerca de su casa, iluminado por la Luna reflejada en el agua debajo de este, y caminar por la vereda con mi mano en su cintura copiando a su mano en la cintura mía, como bien diría Drexler.

Un día, un día sucederá y será grandioso, aún más de lo que ya es.

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domingo, 1 de abril de 2012

El blog vive (pero está hibernando)

Leí esta excelente entrada y me hizo pensar en el estado en que he dejado esta bitácora del día a día.
Como bien apunta Raquel, las ocupaciones de la vida al final te hacen que dejés de escribir regularmente, aunque siempre te sucedan cosas que deberían quedar plasmadas aquí, pero, también apunta que "me tengo que dejar de dar paja" y saber que se puede hacer el tiempo para escribir. Debe tener razón también en eso.

Es cuestión de disciplina y de volver a agarrar el ritmo. He de volver, por si querían seguir leyendo.

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jueves, 5 de enero de 2012

Diez segundos

Si se pudiese etiquetar una relación de pareja con tan sólo verla diez segundos juntos, la etiqueta de esta pareja sería simple: Felicidad.

Eran las cinco de la tarde y el frío calaba los huesos que usualmente el Sol tostaba durante el año. Caminaba a casa, en esa ruta usual de junios y diciembres que seguía para no dejar la costumbre de hacer al menos un poco de ejercicio dada mi rutina sedentaria. Tomé la última cuesta de todas las que tenía que pasar para llegar a la colonia y bajando venían ellos, e iniciaron los diez segundos.

Él venía tras de ella, como correteándola, jugueteando y riendo a carcajadas. Ella, dejándose atrapar por él, volteando con mirada enamorada a su dulce perseguidor, tomándolo de las manos, jugando con ellas y poniéndolas alrededor de sí, a lo cual él obedecía veloz y agradado, y siguieron ese rumbo por toda aquella pronunciada pendiente.

No atiné a otra cosa más que a sonreír con su actitud. Sabía por todo lo que habían pasado y que quizá la decisión que tomaron no fue la mejor, pero en esos diez segundos que los pude ver, cualquier otra cosa que pudo suceder antes entre ellos y con el mundo no importaba, eran felices y así se veían, y nada más interesaba. No pude quitarme la sonrisa boba de la cara y cuando pasaron junto a mí sólo pude decir un "¿qué ondas?" al cual él respondió amablemente, sin soltar a su amada del brazo, y siguieron su rumbo.

Seguí el camino y pensé en que, a pesar de todo, si se encontró la causa de la felicidad en una persona, lugar o cosa, nadie te hará desistir de ello, y lucharás con todo por defender esta causa hasta llevarla a feliz término.

Deseé mis diez segundos y pensé en nosotros. Será así un día.

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¡Feliz año nuevo! (5 dias después)

¡Feliz año 2012! El año en que se ha dicho hasta la saciedad en libros, blogs, tweets, programas de TV, películas, conferencias y cualquier cantidad de medios que el mundo terminará. [inserte música dramática]

Este año, recordando los propósitos del anterior veo que casi cumplo los dos (eso es mejor a decir que no hice nada por alcanzarlos, quiero ver el vaso medio lleno), y que trataré que este año sea la continuación de los esfuerzos para alcanzarlos, además de otras metas volantes que tengo este año, y espero en Dios lograr.

Ya mucho los felicitaron y les desearon todas las cosas buenas para su vida en este año, así que yo, simplemente me sumo a ellos (con un poco de atraso, pero cuenta), le agradezco que al menos en una ocasión haya venido a leer y espero que siempre se venga a dar una vuelta por aquí a ver lo que se me pasa por la mente.

¡Éxitos y adelante!

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miércoles, 9 de noviembre de 2011

730

Las cosas con el paso del tiempo pierden su sabor original, la alegría con las que se recibieron al principio no es la misma, se develan aspectos que nunca se pensó que estuviesen presentes y que causan que esa felicidad del inicio no sea más que un recuerdo.

¿De uno mismo depende que esto sea así? En cierta manera, sí, pero no completamente. Hay que hacer el mayor esfuerzo para que los factores externos no afecten nuestro sentir.

Este es uno de esos momentos en que un cambio vendría bien. Hay días que dejo de pensar en que es necesario, y hay días en que lo siento en demasía urgente, tanto como para dejar todo atrás.

En esta cantidad de días he pasado de la alegría a la necesidad de cambio, los días no gratificantes cada vez son más que los que te dejan con una sonrisa y un buen sabor de boca. Un sentimiento que no agrada.

Seguro esta entrada es parte del "ánimo de montaña rusa" que me embarga últimamente, pero, es bueno dejarlo plasmado aquí como antes lo hice sobre el mismo asunto, así uno después recuerda, recapacita, aprende y sigue adelante.

Seguir adelante es lo único que queda.

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domingo, 6 de noviembre de 2011

Desenlace

Nos cuentan del desenlace esperado, mas no deseado de la enfermedad. Él ha fallecido. A pesar que la gente se haga a la idea que esto tarde o temprano sucedería, cuando la noticia finalmente llega causa dolor, causa luto, causa llanto, causa desolación.

Cae el atardecer y su cuerpo ha sido trasladado a la funeraria. Nos preparamos a salir a despedirnos simbólicamente. Yo he perdido la idea de cómo uno se debe comportar en estas situaciones porque no suceden a menudo, pero la consternación puede más y me decido a ir.

Llegamos al lugar. Limpiecito y adornado, con algunas personas ya instaladas en el pasillo principal. Subimos las oscuras escaleras que llevan del parqueo al pasillo y nos encontramos con los dolientes. Abrazos y súplicas al Ser Supremo por un poco de fortaleza se reparten. La sola presencia de las amistades se agradece infinitamente.

Llegamos al salón principal y mucha más gente se encuentra alrededor del féretro. Los familiares más cercanos se lamentan y lloran la pérdida, los amigos recuerdan los mejores momentos contándose anécdotas entre sí, se reencuentran viejos conocidos que se han alejado por cosas del destino, del tiempo, de la vida misma; se admira de los pequeños que ya crecieron, que son muchachos y muchachas de bien, o al menos que ya no son los bebés que muchas de las ancianas cargaron una vez. Se repite la misma tónica con pausas de cánticos y rezos y de más gente llegando.

Han pasado un par de horas y me siento al pie de las escaleras del vestíbulo que da al salón principal. Puedo ver desde allí la cantidad de gente que ha asistido, sus expresiones, sus risas, su lamento. Un mosaico de emociones sobre la cerámica blancuzca que sabe Dios qué las causará. Me siento y me pongo en el lugar del que se ha ido de este lugar, y pienso que no todos los que están aquí quizá fueron de su agrado, que quizá sacaría a un par de aquí o les preguntaría "¿y vos que hacés aquí?". Pienso en que valoraría más la presencia de esos amigos que estuvieron con él en el tortuoso camino que llevó a tal suceso, y les daría un abrazo desde la distancia que separa estas dimensiones.

Divago, y llega la hora de partir. Queda ya menos gente en el salón y se quedarán hasta el amanecer. Mañana sucederá el último adiós y será el llanto mayor, el sufrimiento de entregar a la tierra lo que es suyo, el final del camino que todos llevamos.

Anoto en mi mente y en esta bitácora la experiencia y me preparo mentalmente a lo que un día sucederá, primero Dios, no muy pronto.

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