Este es el Castillo de Cartas


Un castillo de cartas.
Frágil, si piensa en el que está hecho de naipes.
Interesante, si piensa en uno hecho de epístolas.
Este cae en ambas descripciones.

jueves, 8 de octubre de 2009

Sueño de Sablei

Era lunes por la mañana. Me preparaba para ir a una feria de trabajo que me habían recomendado ir para terminar de una vez por todas con mi calidad de desempleado.
Llegué al lugar acordado. Era un lugar muy elegante, distinguido; un edificio de varios pisos y con el clásico estilo de vidrieras enormes revistiendo a la edificación.

Llegue a uno de los pisos superiores y encontré en un pequeño stand a Sablei, más bella que de costumbre atendiendo a algunas personas que aplicaban a un empleo.
Tenía más de dos años sin verla… me había contado en una ocasión anterior que se iría de viaje a Estados Unidos, solo para conocer, y que cuando regresara me traería muchos souvenirs de por esos lares.

Nos saludamos muy efusivamente con un abrazo y un beso, y comenzamos a platicar de ella y de mi, sobre qué había sucedido en nuestras vidas en los últimos dos años que no habíamos tenido ningún contacto.

De repente, en medio de la plática, ella me dijo: “¿Te acordás que te dije que te iba a traer cosas de mi viaje?” Respondí que sí. Entonces ella sacó una bolsita de entre las cosas que había llevado a ese lugar, y me entrego muchos recuerdos que había guardado desde ese tiempo para dármelos algún día que nos volviéramos a encontrar. ¿Y cómo rayos sabias que me ibas a encontrar aquí? – le pregunté – “Es que son cosas del destino, que cuando uno desea algo, el universo entero conspira para lograrlo…”

Te quiero mucho –le dije – y eso siempre lo has sabido, pero solo quiero recordártelo, por si estos años de ausencia te han hecho un recuerdo borroso de mí…


… Y desperté, con esa gran pena que precede un mágico sueño que te hace ver a alguien de quien no has sabido ni el más mínimo detalle por un largo tiempo; y que es tan vívido que hasta inventa situaciones que no existen (hasta donde yo sé) como ese viaje al extranjero que jamás se realizó o jamás tuve noticias de él.

Pero fue bueno ver a Sablei, aunque sea solo en mi imaginación…

Jueves, Octubre 8, 2009

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