Este es el Castillo de Cartas


Un castillo de cartas.
Frágil, si piensa en el que está hecho de naipes.
Interesante, si piensa en uno hecho de epístolas.
Este cae en ambas descripciones.

martes, 6 de octubre de 2009

Volverte a Ver

Brillaba ardiente el sol sobre mi cabeza. Acababa de terminar la clase y estaba acompañando a una amiga que se reuniría con otra amiga suya para ir a almorzar.
Todo parecía normal, hasta que nos volvimos a ver… Ella asomó su delicado rostro frente al horizonte y la pude ver; ella me vio, y pensé “sólo me saludará de lejos y no pasará de ahí”… Pero sorpresa para mí, se acerca y comenzamos a platicar como hace ya algunos meses no lo hacíamos.

Era la dueña de mis coincidencias haciendo su entrada triunfal de nuevo a la escena. Más bonita que la última vez que la vi y que cruzamos algunas palabras escuetas de un piso a otro.

Yo confieso que siempre que paso en mi transporte frente a su casa, volteo a ver, deseando percibir su presencia por aunque sea el tiempo de una luz roja de semáforo. Me comentó que me había visto algunos días atrás desde su transporte (que suerte de ella verme a mí y que mala la mía de no verla siempre a ella). Hablamos de sus clases y de las mías, de sus horarios y de los míos, de su transporte y del mío… llegó el hambre y nos separó.

Se levantó para dirigirse a su casa, se despidió y me besó.

Fue bonito, me quede como idiota ahí sentado por algunos minutos pensando en tantas cosas que pude haber preguntado o pedido o averiguado si tan solo hubiera tenido más tiempo… pero pensé después “Ella es la dueña de mis coincidencias, por lo tanto ya vendrá una más y la aprovecharé mejor… un día de estos será…”.

Así que espero pacientemente por esa nueva aparición, por ese espejismo que se hace real cuando quiere, esa presencia que me llena el día… Un día de estos vendrá…

Martes, Octubre 6, 2009


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