Este es el Castillo de Cartas


Un castillo de cartas.
Frágil, si piensa en el que está hecho de naipes.
Interesante, si piensa en uno hecho de epístolas.
Este cae en ambas descripciones.

martes, 26 de mayo de 2009

Encuentros

Empezaba el mes de Mayo, y estaba, para variar, en problemas económicos. Decidí pedir una prórroga para poder hacer mi pago en fecha posterior, y extrañamente había una fila de halarse los cabellos.

- ¿Debo hacer la fila? - pregunté a un vigilante que estaba cerca de allí.

– Tiene que hacerla aunque solo vaya a pedir una solicitud- me respondió amablemente; y como buen ciudadano obediente y amante del orden, por obligación y con desagrado me puse a hacer la tediosa fila, sin pensar en lo que sucedería unos minutos después.

Avanzaba la fila y llegue a la mitad del trayecto después de casi veinte minutos parado. Había una banca a la mitad del trayecto y cuando llegamos allí decidimos sentarnos un rato, ya que con la velocidad de atención que demostraban aquella mañana, estaríamos sentados por lo menos unos cinco minutos. Fue entonces cuando la vi.

Ella volteó su delicado rostro hacia mi y le di una sonrisa, ella me la devolvió, cruzamos algunas pocas palabras, ya que me invadieron los nervios (¿Qué extraño no?), y en menos de lo que pensé ya nos habíamos levantado de la banca para seguir el trayecto de la fila.

Me llamaron unas amigas para que les ayudara con un trabajo que yo ya había presentado, y les dije que llegaran a la fila, talvez me harían más llevadero el tiempo allí.

Llegaron, hablamos un poco sobre el trabajo, sobre otras cosas, se despidieron y se fueron. Después de eso, ella me habló una vez más.

Hablamos sobre la “impresionante” velocidad de atención para los pagos de nuestra amada universidad, sobre qué estudiaba, sobre su rostro que parece de una pequeña niña, sobre su atraso en el pago por un olvido que tuvo, sobre nuestras carreras, sobre qué ciclo estudiamos, sobre el momento victorioso de después de una hora de estar esperando al fin nos iban a atender… y en poco tiempo llegó su turno de ser atendida. Pagó, y se despidió de mí.

La vi de nuevo ese mismo día aunque ella no a mí. Pensé un poco en ella esa semana, creo haberla visto de reojo también. No pensé en encontrarla de nuevo y poder platicar así como ese día… pero el destino se preparaba para hacer su jugada…

La encontré de nuevo dos semanas y media después cuando subíamos casualmente al mismo autobús. Le cedí el paso, subimos y empezamos a platicar de nuevo, como si nos conociéramos de toda la vida. Y en la plática nos dimos cuenta que tomamos los mismos autobuses para regresar a casa, supe que la casa donde vivía siempre me ha gustado a mí, supe que llevamos materias en casi el mismo horario, supe que una amiga mía es su compañera en una clase, y supe al fin su nombre. Bajamos para abordar la ruta que nos lleva a casa. Se fue con su amiga en microbús y yo en autobús. Nos despedimos ahora (no se si estuvo bien o mal) de beso, y se fueron. Aborde mi transporte y me puse a pensar en la serendipia, y en como de nuevo nos había hecho encontrar el destino, en como me había portado en el encuentro y si se repetiría ya que aun no tengo algún teléfono, correo electrónico o algo para seguir en contacto… pero parecía que la mano invisible se empeñaba en encontrarnos…

El episodio se repitió ayer por la tarde. Sólo que ahora nos vimos hasta que bajábamos del autobús para abordar el siguiente. Y ahora decidieron venir conmigo, talvez coincidencia o talvez lo quisieron así ellas. Hablamos de diversas cosas, aunque hubiera querido hablar un poco más, pero estuvo bien así.

– Parece que nos estuviera siguiendo- me dijo su amiga, y no la culpo, cualquiera pensaría eso, pero no soy yo quién decide estar en el momento indicado en el lugar indicado para encontrarme con ella y hablar. Aún no tengo ningún otro medio para comunicarme con ella, pero, siento algo bien especial por ella, me gusta, pero siento como que fuera algo más que simplemente gustar…

Si el destino quiere que nos volvamos a ver, lo hará como lo ha hecho hasta ahora, talvez trate de ayudarle un poco la próxima vez, pero lo que si es seguro es que la próxima vez haré que sea la última que sucede por coincidencia. Me parece que es demasiado dejar pasar oportunidades y no aprovechar conocer a una linda persona, que talvez conociéndole se convierta más adelante en algo más… Sólo el tiempo lo dirá.

Martes, Mayo 26, 2009

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