Este es el Castillo de Cartas


Un castillo de cartas.
Frágil, si piensa en el que está hecho de naipes.
Interesante, si piensa en uno hecho de epístolas.
Este cae en ambas descripciones.

martes, 12 de mayo de 2009

Lewart: Letras, Amor & Soledad

Alguien por alli me dijo que porque no probaba escribir cuentos... pues esta es mi primer historia corta, y espero les guste...

Lewart pensaba una noche de invierno sobre cosas que no tenían sentido, simplemente para aplacar el insomnio que le aquejaba. Pensaba en un anagrama de su nombre, sobre cuantas personas había conocido a lo largo de su vida estudiantil, sus rostros y nombres cuando los podía recordar (parecía que en lugar de contar ovejas contaba personas para poder dormir), platicaba con Dios y le preguntaba por sus respuestas… Al cabo de un rato lograba conciliar el sueño y dejaba atrás el día de encrucijadas sentimentales, pesadas cargas académicas y pensamientos sobre cómo el empleo buscado nunca llegaba hacia él, aunque albergaba la esperanza y la fe de que más temprano que tarde llegaría y silenciaría de una vez todos los problemas económicos que pasaba en ese momento.

Lewart era un amante de la música, amante del amor, estudiante que trataba de hacer bien las cosas y muy quisquilloso cuando las cosas no salían bien en cualquier lugar. Era de mucha fe, siempre trataba de buscar a Dios aunque no siempre se comportaba como Él quisiera, pero trataba, y en tiempos donde se vuelve cada vez más necesario tener un apoyo divino para sobrevivir, Lewart tenía el apoyo de Dios en su vida, lo experimentaba a cada paso, y eso lo hacía esperar en Él. Cuando se sentía herido o apasionado escribía poemas, y talvez sin quererlo, mejoró con el tiempo su manera de escribirlos, su manera de transmitir lo que sentía. Tenía también la esperanza que un día sus poemas fueran tan buenos que una editorial los publicara, tuvieran éxito y así silenciaría de una vez todos los problemas económicos que pasaba en ese momento.

Y talvez Ud. se pregunta por qué tanto énfasis en la economía de Lewart, y es por esto: Lewart tenía cariño y confianza con sus padres, pero no exceso de dinero, y aunque esto nunca había sido un problema para él, a medida crecía, se volvía una necesidad cada vez más latente la provisión de dinero, no solo para él sino para su familia completa. Quería seguir sus estudios universitarios para titularse como relacionista público y trabajar en algún medio importante de prensa o de radio; y era un buen estudiante, talvez no excelente superdotado, pero bueno al final, y su obstáculo no era el apoyo de sus padres o padecer de escasa materia gris o no disfrutar lo que estudiaba; su problema era monetario, y trataba de solucionarlo con un empleo de salario fijo… pero este nunca llegaba.

Lewart en su niñez y pre-adolescencia nunca pareció un prolífico para crear lazos de amistad, pero afortunadamente para él, fue mejorando con el tiempo al igual que con sus poesías. Después de su decimocuarta primavera experimentó la atracción, el romance, el amor, el contacto, el engaño (exactamente en ese orden); y todo en tan solo siete meses. De ahí en adelante comenzó a hacer mejores amistades y a convivir con la realidad de lo cruel que es enamorarse… y no aprendió esa lección. Ha tenido otras relaciones después de esa, solo dos de ellas "oficiales" ya que estas llamadas así tenían que ver más que solo la gana de no estar solo, sino tenían en ellas algo parecido al amor.

Ahora tiene 20 años, muchas amistades (de las cuales la mayoría en su centro de estudios y en general son mujeres), un sentido más profundo de las cosas, pero igualmente enamoradizo y
propenso a sentirse solo, y podría creerse talvez que por ser un hijo único debería haberse acostumbrado a ello, pero no le gusta estar así. Es bastante físico en sus relaciones, le gusta que le demuestren sus sentimientos y que cuando necesite un apoyo estén allí a quienes él ha ayudado de esa manera anteriormente.

Y es que algunas de las cualidades que ahora le ha brindado tantas amistades son estas: SER ATENTO, AMOROSO Y SERVICIAL. Y todos sus amigos pueden dar fe de ello, y eso es lo que más les encanta. Nunca (o por lo menos trata de nunca hacerlo) olvida los cumpleaños ni las fechas importantes, regala palabras de aliento cuando alguien las necesita o un consejo cuando puede darlo, siente los problemas de los demás como suyos y trata de buscar junto a ellos su solución, levanta el animo cuando esta caído; en pocas palabras: Es un AMIGO.

Pero a veces se siente incomprendido y abandonado hasta por sus mejores amigos. Se siente solo sin quien sea para él lo que él es para todos. A veces él mismo trata de decirse que exagera ese sentimiento, a veces lo cree así, a veces no hace caso y sigue solitario y en silencio. Sólo escribiendo poemas, desahogándose en el papel, o más recientemente, también se le ha dado por tratar de escribir historias cortas (porque cree que para las largas no da el ancho) ya que le han dicho por allí que tiene una manera bonita de decir las cosas, una manera de hacer comunes las cosas y transmitir ideas.
Pero aún así a veces tiene sus ratos de soledad, entre tantos amigos y amigas. Y es porque de esas amigas aun no encuentra quien pueda llenar el vacío que desde hace ya tres años nadie llena. Y Lewart no entiende por qué nadie aún lo llena. Y trata de entenderlo, y sigue escribiendo…


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