Este es el Castillo de Cartas


Un castillo de cartas.
Frágil, si piensa en el que está hecho de naipes.
Interesante, si piensa en uno hecho de epístolas.
Este cae en ambas descripciones.

martes, 8 de septiembre de 2009

Cuando la Soledad Ataca

A veces cuando la necesidad de compañía se vuelve en una persona tan imperativa, puede llegar a cometer acciones de las cuales más tarde se puede arrepentir...

Ella no lo amaba, ni lo ama aún; menos después de lo que ella supo.

Amigos desde hace algún tiempo, llevaban una relación normal, como cualquier otra relación humana tenía sus diferencias de vez en cuando y se manifestaban, pero después estaban muy bien, como si nada hubiera sucedido.

Un día, ella se levantó con un grave sentimiento de vacío, y pensó llenarlo con algo, aun sin saber con qué. Siguió sin pensarlo en el día.

De pronto pensó en él. Recordó cuantos buenos momentos habían pasado juntos en este corto tiempo de conocerse, lo divertido que le parecía a ella su manera de ser. También recordó la vez en que él le dijo que la quería (no que la amaba) y en que no había sucedido nada en aquel momento, en que no hubo respuesta positiva para él pero tampoco negativa concluyente y devastadora; y pensó para sí misma: “¿será así como llenaré este sentimiento?”.

Se encontraron unos momentos después y ella le recordó aquella situación. Él, sumamente sorprendido que ella recordara el evento aquel, empezó a retomar la ofensiva de valor que tuvo ese día, y comenzó a retomar su discurso preparado para hacerla “caer”; todo esto sin saber que ella ya estaba predispuesta a “caer” voluntariamente, aunque no totalmente, por tener un poco más de cariño y compañía diferente del que su multitud de amigos le brindaban.

Al final de la plática se hicieron “novios”, y al cabo de un tiempo ella conoció quien en realidad era él, y empezó a arrepentirse de aquella decisión de noche de media semana. Conoció que era extraño, inestable, raro; y ella no estaba dispuesta a soportar eso, ya que no había amor, y ni siquiera a esta altura algo de cariño. Además, ella empezaba a sentir algo especial por alguien más…

Ella, dispuesta ya a terminar esto, le llamó por teléfono y para terminar de rematar su sentimiento de decepción y arrepentimiento supo una verdad que fue dicha por mentiras, había otra persona en el camino de él desde mucho antes que ella llegara. Con particular cinismo, él dio por terminada esa pseudo-relación.

Aun sin quererlo, esa realidad que acababa de saber, le había golpeado sus sentimientos, sentirse engañada por alguien que no quería y que muchas veces ella supo que no era una relación que valiera la pena… Pero a veces las cosas se tienen que vivir para saber cómo se sienten, no se aprenden de experiencias ajenas.

Ahora espera haber elegido bien, y no volver a vivir lo que le sucedió antes, aunque vuelve a dudar de sus sentimientos esta vez; vuelve a pensar si en realidad lo quiere (ya no piensa en “lo ama” por ahora ser demasiado trascendental para usarlo con vagas relaciones) y si en realidad funcionará. Y si empiezas así, puedes intuir como terminarás…

Martes, Septiembre 8, 2009
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