Este es el Castillo de Cartas


Un castillo de cartas.
Frágil, si piensa en el que está hecho de naipes.
Interesante, si piensa en uno hecho de epístolas.
Este cae en ambas descripciones.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Giros de la Vida

Klara iba de regreso a su casa. Empezaba su año de colegio y tenia muchas expectativas de cómo sería éste y de encontrarse de nuevo con sus compañeras que había conocido el pasado año.

Ella tomaba un transporte que la iba a dejar muy cerca de donde vivía, y en el cual muchas de sus compañeras de colegio se iban. En especial había una que ella notaba, pero no de muy buena manera: A ella le parecía como una persona algo agrandada, creída, como les decimos acá, esto sin aun haberle hablado ni una sola vez, pero esto iba a cambiar.

Un día, Klara estaba esperando como de costumbre su transporte, cuando ella se le acercó y le preguntó si ese transporte pasaba por un lugar específico (el cual más tarde Klara supo que era para dirigirse a su hogar). Klara sintió la actitud de ella tal y como ella la había percibido todo este tiempo: agrandada. Respondióle de una manera escueta y la conversación paró allí ese día. Se fueron juntas, sin hablar durante el viaje, pero no sería por mucho tiempo.

Poco a poco, como la gota de agua en la piedra, Klara se fue dando cuenta que tras ese prejuicio que había creado ella misma, existía una persona tan especial, y que a través del tiempo que llevaban de hablar, conoció que ella era una persona totalmente diferente de lo que alguna vez pensó.

Ella, en los grupos de trabajo del colegio, migró hacia el grupo de Klara y eso vino a consolidar definitivamente los cimientos que sostendrían esa bella amistad.

Esto suele pasar más seguido de lo que podríamos pensar. He escuchado toda suerte de historias entre amigos, novios e incluso esposos que al principio tenían un prejuicio creado por ellos mismos por el cual no soportaban ni ver a esa persona, sin siquiera haberles conocido, y después, por cuestiones risibles que nos lleva la vida terminamos más unidos que cualquiera con esa persona. Juegos del destino, lecciones más bien diría yo para que aprendamos a no prejuiciar a alguien sin conocerle, aunque a veces se vuelve casi imposible.

Ellas ahora tienen años de ser amigas, y no solo amigas, sino las mejores amigas. Han tenido sus problemas, enojos, contrariedades como todos las hemos tenido alguna vez, pero han salido adelante y más fuertes que antes de enfrentar las dificultades. Sienten un cariño tan grande la una por la otra el cual si a Klara le preguntan al principio de aquel año que se conocieron si pensaría algo así, seguramente respondería que no. Pero así es la vida, te da sorpresas, de estas sorpresas que te encanta haber estado equivocado.

Sábado, Septiembre 12, 2009
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