Este es el Castillo de Cartas


Un castillo de cartas.
Frágil, si piensa en el que está hecho de naipes.
Interesante, si piensa en uno hecho de epístolas.
Este cae en ambas descripciones.

lunes, 26 de julio de 2010

Borrón, y cuenta nueva.

Él regresaba tarde de nuevo, como ya se había hecho una costumbre. Y ahora con el agravante de su aliento etílico que lo delataba. Ilse se aprestaba a soportar una difícil noche de nuevo, aunque no se esperaba lo que vendría después.

Sirvió su cena, y él la comió, callado, más que lo usual. Ella no se atrevía a preguntar nada, de donde venía, por qué había cambiado, por qué no era el mismo. Pero no hubo necesidad de hacerlo, el alcohol hizo su trabajo y le hizo hacer una confesión quizá obvia por su comportamiento, pero aun así inesperada por ella: Hay otra persona conmigo… No te quiero más… Lo siento.

Ilse siempre ha tenido una gran valentía en momentos difíciles, y esta no sería la excepción. A pesar del dolor que le causó la noticia, ella permaneció tranquila. Aun cuando después de este largo tiempo juntos, no dejara de afectarle las palabras que salían de sus labios, simplemente dijo “Esta bien, mañana me voy” y salió de la sala de estar. Llegó al dormitorio, quizá aun sin dar crédito a las palabras que acababa de escuchar, pero resuelta a terminar con la farsa en que se había convertido este arrebato de juventud.

No se vieron más esa noche. Él salió temprano a trabajar, y ella, se quedo en casa, aún rumiando lo que había sucedido la noche anterior. Y decidió hacer realidad las pocas palabras que pudo decir. Y preparó sus cosas.

Llamó a sus tíos favoritos, Luises y Daglys, quienes a eso de las 16hrs llegaron adonde estaba para ayudarle a salir y regresar a casa. Finalmente con ellos pudo desahogarse, puso por fin llorar. Luises, quién es su tío favorito, le recordó cuanto le fue dicho que esto no debió haber pasado, cuánto hizo sufrir a su circulo familiar con tan repentina huida hace ya más de un año y medio… Pero también, como una redención, la reconforta con un abrazo y le dice la un poco trillada pero apropiada frase: “Borrón, y cuenta nueva Ilse…” y remata “No nos volvás a hacer esto, después de todo, esta es una nueva oportunidad”

Con todos los problemas que suponía salir del lugar en donde estaban, encontraron un taxi, después de varios minutos buscándolo. “No más lagrimas por favor” – le dijo Luises –“Ya no vale la pena, ahora estas de regreso en casa”… Y emprendieron el viaje de regreso.

En el trayecto, Ilse pensó en cuantas cosas se privó por un arrebato de ilusión. En cuantas cosas ella pudo hacer en este año y medio que pasó. Pensó en todas las cosas que vivió, en todo lo que aprendió en realidad en este tiempo de independencia paternal, en cuantas cosas buenas le sucedieron, y en cuantas malas también. Pensó en lo tonta y caprichosa que había sido al ni siquiera disfrutar un poco de una vida independiente, pero pensó en que como le había dicho su tío, era una nueva oportunidad. Pensó en que había corrido con suerte, o más bien había sido cuidadosa, no había un recuerdo que la atara a él de por vida, simplemente el de la ilusión que un día existió.

Pensó en el nuevo comienzo que se vendría. En la reacción de sus padres por su regreso, en como la recibirían. En todo lo pendiente que tiene por hacer, y que ahora espera, después de pasar esta página, emprender en su vida. Después de cerrar este ciclo.

Fue alegría en casa cuando simplemente su silueta pasó por el frente de la casa medio iluminada en el frente. Fueron abrazos, fueron besos. Fue simplemente felicidad en su máxima expresión. Ella había regresado, a pesar de todo, su hija había regresado, con todo y los defectos que pudo tener cuando partió, con todo y las virtudes que tiene ahora que regresa.

Y se repitió hasta la saciedad que esto era un borrón y cuenta nueva. Una nueva oportunidad, pero que debía ser aprovechada, ahora sí, sin ninguna duda.

Duerme ahora de nuevo en casa, quizá soñando en lo que se viene para su futuro, quizá recapitulando lo vivido. Quizá simplemente descansando ahora, libre de preocupación una vez más, de nuevo en la seguridad de casa. De nuevo, simplemente así, de nuevo en casa.

Lunes, Julio 26, 2010
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