Este es el Castillo de Cartas


Un castillo de cartas.
Frágil, si piensa en el que está hecho de naipes.
Interesante, si piensa en uno hecho de epístolas.
Este cae en ambas descripciones.

domingo, 18 de julio de 2010

…Mirar Juntos en la Misma Dirección

Iba camino a casa, caminando en un lugar que no recuerdo. De repente un automóvil se detuvo frente a mi, y se abrió una puerta. Era ella. Me invitó a subir, accedí, y emprendimos camino hacia donde estaba viviendo en ese lugar.

Se hacía de noche, y llegamos a la casa. Bastante parecida a la que solía vivir antes. Demasiado diría yo. Y entramos.

Ella subió al siguiente piso de la casa, mientras yo me quedé en la sala, viendo un poco de noticias, bastante extrañas, como por ejemplo, un fenómeno celeste que se presentaría en el pacífico sobre un objeto que avanzaría exactamente sobre el lugar que estábamos localizados.

Apagué la TV, y subí al segundo piso y no la vi más. Hasta este momento esa casa era idéntica a la anterior, mas descubrí una diferencia: En la terraza del segundo piso había una escalera que daba al techo de la casa… Y ahí estaba ella, sentada viendo el cielo, quizá tratando de contar las estrellas, hipnotizada por la oscuridad de la bóveda celeste, simplemente pérdida en ellas, y yo preguntándome que pensaría.

Subí la escalera, y me acerqué silenciosamente por la espalda. Tomé su cintura, y se asusto un poco, ya que estaba tan distraída viendo el cielo. - ¿Qué piensas? - le pregunté. – Nada, simplemente admiraba las estrellas, y pensaba en vos, en nosotros.

Sorprendido por la respuesta me quedé sin habla, y me senté junto a ella a ver las estrellas. Nunca ella había proferido tales palabras desde que nos conocimos. Quedamos así por un rato, simplemente sin decir nada.

En ese momento en que ambos mirábamos como tontos la inmensidad del firmamento, recordé esa frase que había escuchado hace un tiempo: “Amar no es mirarse el uno al otro, amar es mirar juntos en la misma dirección” o algo así.

Con una sonrisa boba en mis labios volteé mi mirada y en un susurro sólo alcancé a decir: Sos tan especial para mí. Y posé mis labios sobre los suyos cerrando los ojos en el momento mágico…

…Y cuando los abrí, eran las 7:40 am, y había que despertar ya del sueño reparador. Simplemente un sueño. Nada más. Una proyección de mis sentimientos, por haber tenido contacto con ella en un día que usualmente no lo hago. Una mala jugada de mis sentidos. De mi inconsciente que clama por ella hasta en mis madrugadas.

Simplemente un sueño. Por el momento.
Domingo, Julio 18, 2010
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