Este es el Castillo de Cartas


Un castillo de cartas.
Frágil, si piensa en el que está hecho de naipes.
Interesante, si piensa en uno hecho de epístolas.
Este cae en ambas descripciones.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Solo

La luna llena lo hacía reflexionar, más que de costumbre. La época, la brisa fresca, ese “no sé que” que se respira en el ambiente, lo ponían reflexivo, melancólico, anhelante, quizá hasta un poco triste.

Y sucedía que de repente veía, leía, percibía el amor en el aire, el cual no era para él desde hace mucho tiempo, y que en esa tarde, simplemente mirando hacia el crepúsculo citadino, poblado de edificios en el horizonte, a través de la ventana de aquél desvencijado colectivo, recordó, y le hizo hacerse una pregunta, una y otra, y otra vez: “¿Por qué estoy solo?”

Reflexionaba en sus adentros, que él no debía de ser tan malo para ya haber estado solitario tantos años. Que cualquiera fuese la razón de esta soledad, debía solucionarse de alguna manera; que debía encontrar a una “ella” sincera, sin tapujos, que le dijera cuál es esa razón, para enmendarla, y seguir un nuevo rumbo.

Se decía a si mismo, que habían personas, de cierta manera, no tan buenas como él, y que disfrutaban de las mieles del amor. Se repetía que en algún momento “ella” debería de llegar, que quizá él simplemente tenía virtudes sin reconocer; que simplemente un exterior que parecía uno más del montón, no dejaba que alguien pudiese divisar el inigualable interior que ese “caparazón” estándar guardaba celosamente.

Y después de pelear mentalmente, y debatir sus posiciones, estas lo dejaban peor que al principio. Confundido, sin respuestas objetivas, esperando lo que aún no se puede percibir en el camino que va atravesando, por ningún lado. En estos tiempos, en los que él ha encontrado tanta gente interesante, y que ha estado entre grandes grupos de gente, pero que al final, queda ese dejo de soledad, que no es por la falta de compañía, o la falta de amistad.

Simplemente es un vacío que solo se llena con algo especial, con algo sincero, con algo reciproco, con amor de pareja, con la compañía de alguien al dormir, con recibir esa llamada en el momento necesario, con recibir ese cálido abrazo sin palabras que te llena más que cualquier cosa en el mundo, con esa “pequeña y loca cosa llamada amor” como decía el señor Mercury. Esa que no llega aún, y que él no sabe las razones de su tardanza, pero espera que alguien entienda sus virtudes ocultas, las descubra, y las valore, como él seguramente las valorará también.

Lunes, Diciembre 20, 2010

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