Este es el Castillo de Cartas


Un castillo de cartas.
Frágil, si piensa en el que está hecho de naipes.
Interesante, si piensa en uno hecho de epístolas.
Este cae en ambas descripciones.

sábado, 15 de enero de 2011

Olvido y Recuerdo

Llegaron a casa después de aquella cena romántica. Era ya de madrugada. Ambos estaban cansados por aquella ajetreada, pero bonita noche que habían pasado. Desde la algarabía con los amigos, hasta llegar a un momento sólo para los dos.

Estaba oscuro, y únicamente una tenue luz iluminaba aquella estancia donde se sentaron a platicar.

En medio de aquella plática amena, entre risas y anécdotas, un beso tímido surgió entre ellos. No hubo resistencia, mas hubo apoyo. Y ambos frentes entraron en dulce batalla.
Una cosa llevaba a la otra, y un beso llevaba a otro más; y ambos se sentían bien, como si hubiesen estado esperando por este momento desde siempre.

Ella empezó a desabotonar su camisa, y él tuvo un sobresalto que la inquietó. - ¿Qué te pasa? - le preguntó ella. - Ha pasado tanto tiempo, y, pues, había olvidado cuán especial es esto, y ahora, confieso que casi ni recuerdo como hacerlo, y complacerte.

Ella lo miró con una inmensurable ternura, como cuando una amiga comprende todo, cuando te conoce bien. Lo tomó de las manos, y no dijo una palabra. Ella sabía que un gesto valía más que mil palabras. Antes que siguiera hablando, ella lo calló con sus labios, lo abrazó, y desató la pasión que él llevaba contenida, y la suya tambien, contenida por largo tiempo.

Olvidaron que él había olvidado, y recordaron cómo se sentía ser uno con el ser amado, y se alegraron, y se gozaron, y durmieron felices, uno al lado del otro, soñando con el que tenían cada uno a su lado, y esperando que jamás el amanecer los despertara de este dulce sueño de pasión.

Sábado, Enero 15, 2011


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