Este es el Castillo de Cartas


Un castillo de cartas.
Frágil, si piensa en el que está hecho de naipes.
Interesante, si piensa en uno hecho de epístolas.
Este cae en ambas descripciones.

jueves, 13 de enero de 2011

Un sábado, hace 10 años.

En mi vida, en mis, en aquel entonces, 10 años de vida, jamás había sentido un terremoto, así que, al momento de vivirlo en aquella parte de atrás de una "coaster" de la ruta 52, justo debajo de la pasarela de la Juan Pablo II, no tuve atino al sentir aquel movimiento que ponía de un lado a otro aquel colectivo, y escuchar a los autos adelante de donde yo iba, frenando abruptamente, y la gente corriendo de un lado a otro.

Después, creo que del mismo shock que mi madre tenía en ese momento, seguimos el camino hacía donde nos dirigíamos. A Galerías, a comprar un par de zapatos para iniciar el año escolar, que debido a este terremoto, y el que sucedió un mes más tarde, se atrasó un mes y medio.
Llegamos allá, y todo estaba solitario. Era un desorden de cosas tiradas fuera del centro comercial, al cual desde luego, no pudimos entrar.

Caminamos, recuerdo, desde allí hasta, bueno, en realidad los recuerdos son borrosos, pero desde que empezamos a caminar, recuerdo pasar por el antiguo edificio del Telégrafo, y despues, abordar el colectivo que nos trae a casa.

Al llegar, mi papá estaba en la mesa de la planta de abajo de la casa, tratando de parecer tranquilo, para calmar a mi abuela que esperaba por nosotros. Al vernos, no pudo hacer otra cosa que abrazarnos depsues de haber pasado 3 agónicas horas en las que no supimos nada unos de los otros.

Y ahora que recuerdo ese momento, simplemente doy como dice esa canción: "Gracias a la vida, que me ha dado tanto..."


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