Este es el Castillo de Cartas


Un castillo de cartas.
Frágil, si piensa en el que está hecho de naipes.
Interesante, si piensa en uno hecho de epístolas.
Este cae en ambas descripciones.

martes, 19 de abril de 2011

Cantina

Bajé del colectivo, y pude ver un retazo de cinta amarilla, de esa de la que usa la policía, cuando algo no muy agradable ha sucedido. Caminé un poco más, y, en efecto, la zona estaba acordonada.

Frente al punto de buses hay una cantina, de esas que abundan en los pueblos, usualmente abiertas siempre, con algún personaje "disfrutando" del elixir que se distribuye ahí. Mas hoy era la excepción. Además de estar acordonada la zona, un par de policías hacían la guardia al borde de la calzada, y un hombre, con atuendo característico de médico, verificaba la escena. Terminando el encuadre, tirado en el piso, como muchas veces quizá ud. tuvo la oportunidad  de ver, una persona, siendo objeto de la inspección. Infiriendo del cuadro completo, este último había fallecido ya.

No había casquillos de bala, no había sangre, como lastimosamente uno esta acostumbrado a esperar en estas escenas; simplemente el cuerpo estaba ahí, con un visible rigor mortis, siendo objeto de las miradas de los transeúntes que escrutábamos la escena tratando de saber que había sucedido.

Pase de largo, no me quise detener mucho. Escenas así aún me mueven, me alegré de no ser insensible aún.

Dado que no existía ningún elemento (visible) que me dijera que se trataba de un homicidio, me puse a pensar que, estando frente a una cantina, el alcohol había causado su muerte, quizá a pausas, quizá de un sólo golpe.

Quizá tenía planes para esta semana de vacaciones, o quizá ya la estaba "disfrutando", quizá incluso hizo un brindis por el día, por lo bueno de este mundo, por la vida; y ese mismo trago le llevo al final de la misma, de manera súbita.

Seguro no saldrá en la televisión, seguro no se hará mucho aspaviento de tal hecho. Seguro que para las autoridades sólo será parte de las estadísticas de la temporada de vacación. Seguro que, aunque no hubiese familia llorándole en la escena, cuando supieran del hecho, sufrirían gran dolor.

Quizá me pongo a pensar en esto por ser abstemio, por haber visto tanto mal del alcohol en las vidas de otras personas que estimo, y el daño que estas personas le hicieron a sus seres amados.
Quizá exagere al decir que un trago le puede a llevar a esto, en un largo plazo, pero, mejor prevenir que lamentar. No quisiera que ud. sea parte de tales estadísticas, de tales hechos, de tal sufrimiento.


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